viernes, 21 de abril de 2017

ARQUETIPO SOLAR EN RELACIÓN A CLARIVIDENCIAS INFANTILES

ARQUETIPO SOLAR
Aunque es probable que necesitemos trabajar para expresar la luna, nuestra naturaleza lunar no se esfuerza conscientemente por establecer objetivos en el mundo puesto que la luna resulta una dimensión innata e instintiva de la personalidad , así tenemos que la capacidad de cuidarnos y alimentarnos resulta intrínseca en  todos nosotros; solo tenemos que escucharla.  La luna también es regresiva por naturaleza; siempre nos tironea hacia el pasado y hacia el vínculo madre-hijo porque nuestras necesidades emocionales y corporales básicas esencialmente no cambian. 
Sin embargo el sol es progresista.  Se trata de un principio activo y dinámico que se despliega a lo largo de toda la vida.  En realidad, nunca terminamos de desarrollar la cuestión solar porque este aspecto de la personalidad siempre se encuentra en  un continuo  proceso de transformación, moviéndose hacia alguna visión o algún objetivo futuro.  Quizás alguno se encuentre familiarizado con lo que Joseph Campbell llama el “monomito”, la historia del héroe que se repite en la mitología de todas las culturas.  Se trata de un mito solar, porque el héroe está siempre en camino de convertirse en algo aunque  automáticamente no naciera como héroe.  Debe ganarse el derecho de llegar a ser héroe y rey, y un recipiente adecuado  para la deidad  que lo apadrina.
En este momento conviene  subrayar que aunque  el término  héroe, se escriba en  masculino, no es patrimonio exclusivo de los hombres, de la misma manera que la madre lunar no es tan solo propiedad de las mujeres.  Todos tenemos en nuestra naturaleza una dimensión lunar y  otra solar.  El despliegue del mito del héroe a través del progreso solar tiene tanta importancia para las mujeres como la sabiduría de autosustentación lunar la tiene para los hombres.
Cuando se los usa para describir una imagen simbólica los adjetivos “masculino” y “femenino” no se refieren a uno u otro sexo, sino a una cualidad receptiva o dinámica de la energía para la cual las imágenes más apropiadas en el mito son respectivamente las deidades femeninas o masculinas.  De modo similar la conjunción o matrimonio mítico entre el sol y la luna describe un potencial de relación interior entre estos diferentes aspectos de la personalidad en cualquiera de los dos sexos.  Tampoco conviene olvidar que cuanto más primitivo sea el sustrato donde nos encontremos mayor importancia cobrará la diferencia entre los sexos y que ello primaba en una antigüedad no tan lejana.
Gran parte del material utilizado para describir el mito solar proviene de Joseph Campbell, cuyo libro THE HERO WITH A THOUSANDO FACES, (El héroe de las mil caras) es una de las mejores exploraciones psicológicas de dicho mito. 

Ante todo tiene un nacimiento extraño o portentoso; generalmente engendrado por un dios en el seno de una madre mortal.  En algunos casos, como el del héroe griego Aquiles, esto se invierte pues su padre era Peleo, un mortal y su madre era Tetis, diosa del mar.  También está el héroe romano  Eneas hijo de la diosa Venus y de un padre mortal, Anquises.  Pero no importa  cuál de los progenitores fuera divino, una de las características del héroe es ser un hibrido entre lo humano y lo divino, por lo cual está destinado a ser un PONTIFEX (el que construye puentes).

HEROES SOLARES Y TESOROS SOLARES los encontramos en las narraciones épicas como la de  Jasón  y el Vellocino de Oro,  la de Sigfrido y el Anillo de los Nibelungos y la de Gilgamesh y el árbol de la Inmortalidad.
De niño, el héroe no tiene idea alguna sobre su verdadero linaje.  Cree ser como el resto del   mundo, pero lo acosa la sensación de ser diferente y la intuición de  poseer un destino especial. Uno de los temas principales para el héroe viene a ser la búsqueda de   su verdadero origen, que es a su vez tanto mortal como inmortal.   En la  imagen mítica del nacimiento híbrido podemos percibir un profundo sentimiento de dualidad, una convicción de que no estamos meramente hechos de tierra y condenados a alimentarnos, reproducirnos y morir.  Otro elemento importante durante la niñez del héroe solar es que generalmente  suele ser objeto de envidia o de persecución sin llegar a comprender la razón.
 Este problema arquetípico de la envidia y la persecución de las potencialidades solares nacientes,  que  se puede ver representado inconscientemente en muchísimas familias, es una de las razones por las que a muchas personas les resulta difícil dar expresión a su brillo interior pues temen que si  de verdad  se muestran como ellas mismas los demás reaccionarán encolerizándose y atacándolas  tanto verbal  como emocionalmente;  porque la vida solar no vivida de cualquiera de los ascendientes  puede haber agriado la relación con nuestro héroe o heroína  transformándose  en envidia hacia el nativo.  Este viene a ser el ejemplo más cercano de la vivencia directa e inmediata  de  persecución que el héro@  mítico sufre en su infancia. Tarde o temprano tendrá que aprender a arreglárselas por sí mism@, de lo contrario lo mismo daría que apagara su luz solar y volviera a refugiarse en el útero.  En realidad esto es lo que hacen muchas personas al buscar  sustitutos maternos de protección que les protejan ante cualquier  trabajo insatisfactorio o  ante cualquier relación sofocante. Suprimen sus propias potencialidades individuales para evitar la competitividad del mundo exterior.
Cada uno de nosotros se siente especial y único y tiene un destino personal, un aporte individual para hacer a la vida.  La luna es nuestra vida corporal que tiene padres mortales y está sujeta al destino impuesto por la herencia genética.  Lo que percibe es que hay una búsqueda por realizar, un viaje hacia un futuro desconocido, un profundo misterio en el centro mismo de la propia mismidad.  Eso representa el sol interpretado como arquetipo celeste.

Al sol en realidad no le interesa el mundo de lo concreto como destino final.  La realidad material pertenece al dominio lunar y es frecuente que lo que consideremos como objetivos en la primera mitad de la vida en realidad tan solo se trate  de las necesidades lunares de seguridad que se expresan en término mundanos.  Los objetivos solares son internos, y se refieren a la autorrealización y a tener la vivencia de la propia vida como algo especial y significativo.  Estos objetivos resultan muy difíciles de definir y difieren de una persona a otra en su forma de expresión exterior, la  que  se precise según circunstancia.
Sócrates llamaba “daimon” a esta misteriosa fuerza que nos impulsa desde dentro, se trata del  destino que empuja a un individuo a convertirse en su propio ideal.  El sol nos dice:  ”Yo no me limito a ser un viejo ratón, un conejo o una col.  Mi vida significa algo.  Tengo potencialidades por desarrollar”.  De no hacer caso de este impulso solar correremos  grave riesgo, pues si no damos el salto heroico y  de alguna manera realizamos algún aporte creativo especial, por pequeño que este resulte, estaremos condenados al continuo tormento de unas posibilidades personales no vividas.  Entonces tendríamos toda la razón del mundo para temer a la muerte, aunque  en realidad no hayamos vivido nuestro potencial solar.
El  elemento  más importante durante la niñez del héroe solar es que generalmente  resulta objeto de envidia o de persecución sin que él  comprenda la razón. Esto último no solo podremos encontrarlo en los relatos de héroes griegos como Perseo, sino también en la historia de Jesús que fue perseguido en su infancia por Herodes.   No solo se trata de  envidia sino la amenaza potencial que representa el héroe para los poderes establecidos.   La luz SOLAR siempre resultará  especial y cuando esto quede explícito, es frecuente que inspire en los demás una envidia destructiva. 

El problema arquetípico de la envidia y la persecución de las potencialidades solares nacientes, que se puede ver representado inconscientemente en muchísimas familias, es una de las razones por las que a muchas personas les resulta difícil dar expresión a su sol interior: Temen que si de verdad se muestran como son los demás reaccionarán encolerizándose y atacándoles de las más diversas maneras, tanto física y verbal como emocionalmente.  Quizás el futuro héroe disponga durante un tiempo de la protección de su madre/padre mortal, pero finalmente tendrá que aprender a arreglárselas solo frente a figuras de autoridad.  Tendrá que cultivar un realismo que le permita entender que en la vida la envidia es un hecho y una parte indeleble de la naturaleza humana.  No podrá correr gimoteando a casa cada vez que alguien le ataque o cuestione que se comporte como alguien especial.  Debe adquirir tenacidad, autosuficiencia, perspicacia e inteligencia para poder sobrevivir como individuo, de lo contrario lo mismo daría que apagara su luz solar y volviera a refugiarse en el útero.  En realidad, esto es lo que hacen muchas personas, que encuentran sustitutos maternos en la protección que les ofrece un trabajo insatisfactorio o una relación sofocante. Reprimen sus propias potencialidades individuales para evitar la competitividad del mundo exterior.

La llamada mítica de la aventura solar suele surgir en plena madurez como una crisis importante, muy diferente a la que nos plantean los pequeños problemas cotidianos,  que nos desafía a sumergirnos en lo desconocido y a descubrir nuevos recursos de cuya existencia nada sabíamos.  No son muchas las personas que reciben un impacto como el de Saulo  en el camino de Damasco cuando la divinidad se le aparece de sopetón y le revela que tiene un destino muy especial: el de salvar al mundo.  Si algo  parecido ocurriera en la juventud, es frecuente que ello implique algunos elementos cuestionables  tales como sentimientos de inferioridad profundamente arraigados que generen una identificación mesiánica compensatoria.  Existe una gran diferencia entre la verdadera aparición  solar en una personalidad adulta relativamente sólida y la fantasía mesiánica que refleja la pobreza de una estructura del ego mal desarrollada.  La singularidad del sol no resulta incompatible con el realismo y la humildad y su sentimiento de ser especial ni le exige mirar con desprecio al común de los mortales, a menos que se haya combinado con heridas infantiles aún abiertas.

Por regla general intervención de otra persona en nuestra vida bien sea en forma de amante, niño, maestro, enemigo o rival, puede desencadenar el nacimiento del héroe solar interior, transformar su conciencia y enviarlo por la senda de su búsqueda.
El mundo está lleno de gente extraviada que ha rechazado la llamada solar a la ad-ventura, no una sino muchas veces.  Hay formas de  negarse drásticamente a ello y  pueden formar parte de un conjunto de trastornos y enfermedades físicas graves.  Muchas de estas personas parecen normales salvo que y “nadie habita su casa” son como “carcasas voraces” que dirían los más crueles; es decir que se encuentran vacíos y ni lo saben ni lo admiten, ni mucho menos lo imaginan.  En realidad es que no han conseguido  permitir nacer su luz interior. Tal y como reza el poema de T.S.Eliot en su poema “The hollow men” (Los hombres vacíos)
Somos los hombres huecos. Somos  los hombres rellenos. Apoyados uno en otro. La mollera llena de paja.  Los que han cruzado con los ojos derechos al otro Reino de la muerte nos recuerdan – si es que lo hacen- no como perdidas almas violentas, sino solo como  hombres huecos,  hombres rellenados.  Entonces, ¿qué sentido tendría responsabilizar a un nonato? Resultaría estúpidamente injusto.

Una ayuda generalmente suele aparecer  justo después de que el héroe haya aceptado la llamada.  Es como si algo dentro de nosotros que constituye un poderoso apoyo se activara cuando encaramos y aceptamos nuestra propia senda individual en la vida.  Resulta muy revelador que en la situación del héroe, no siempre, se comprometan otros dioses que  aparentemente no se encuentran  directamente relacionados con él pero tienen sus propias razones para desear que éste tenga éxito.  Así tenemos, por ejemplo, cuando Perseo marcha en pos de la Medusa, a una verdadera multitud de deidades se une a la feliz empresa.  Perseo es hijo de Zeus, pero Atenea le ofrece un escudo protector, Hades contribuye con un yelmo que lo hace invisible y Hermes saca de su sombrero de mago un par de sandalias aladas. A todos estos dioses les interesa la destrucción de la medusa….y esto sugiere, en LENGUAJE MÍTICO, que en realidad el héroe está redimiendo un problema que va MAS ALLÁ DE SU PROPIA BÚSQUEDA PERSONAL.  Por tanto aunque crea que lo hace únicamente para sí mismo, el héroe solar está haciendo algo para la colectividad. 

 En el mito de Perseo la Medusa simboliza algo más que un dilema personal.  Se trata de un problema inherente al psiquismo colectivo, una herencia humana universal de resentimiento y veneno que se  genera en las familias y en los grupos sociales, incluso en las naciones; una especie de depresión paralizante.  En estos casos parece que los dioses no puedan ocuparse adecuadamente de sus propios asuntos y necesiten de un héroe que realice la hazaña en su nombre.  Por tanto,  para concretar sus designios más amplios, el inconsciente colectivo dependerá de la autenticidad de cada individuo.
 Podemos tener un atisbo de los vínculos existentes entre el héroe solar, el sacerdote que hace de mensajero de la sabiduría y la intención de los dioses, el artista que funciona como la voz profética de la sociedad y el rey, que encarna la voluntad divina por mediación de la autoridad mundana.  Se trata de figuras míticas del funcionamiento más profundo del Sol, que, al pretender convertirse en canal de la auténtica autoexpresión individual aporta inevitablemente algo a esa psique más vasta de donde proviene el individuo.  Pero el héroe debe realizar su tarea porque algo lo impulsa a ello desde adentro, si  simplemente la cumpliera para complacer a otras personas,  por más humanitario que quisiera parecer, terminaría enredado en complicaciones sin fin, al no ser fiel a sí mismo.  Deberá, por tanto proseguir su búsqueda interna porque lo que le apremia a ello es su propia necesidad interior, no ya por dar gusto a los demás.  Y sin embargo, tan solo  en el acto de realizarse como individuo aportará algo al resto.

Lo solar, con el sol como arquetipo visual, resulta profundamente paradójico.  Al llegar a ser lo que somos, tenemos mucho más para ofrecer que si corremos de un lado a otro intentando salvar al mundo para compensar nuestro propio vacío interior.
El héroe llega, finalmente a lo que Joseph Campbell llama “El Cruce del Umbral”, que es donde por lo general le aguarda algo bastante horrible y peligroso que intenta impedir que consiga su objetivo.  El dilema del Cruce de dicho Umbral refleja un conflicto interior básico que existe en todos nosotros.   Un primer cruce de umbral puede ser el reflejo de la pubertad y la adolescencia, con sus conflictos familiares típicos.    Como entidades solares, en ese momento ya sabemos que estamos lo bastante formados como para saber que el tirón hacia atrás viene a ser una especie de muerte, y sin embargo aún estamos demasiado poco formados para sentir que podemos enfrentarnos con esas uterinas necesidades regresivas sin que tenga lugar una violenta pelea.

Erich Neumann, en “The Origins and History of Consciousness (Los orígenes y la historia de la conciencia) denomina esta etapa evolutiva como la del “luchador”, y aunque se trata de una fase arquetípica de la juventud y una etapa inevitable del viaje del héroe solar.  Al Luchador, todo le parece una batalla, y no contempla con bondad lo femenino, tanto si se trata de la madre real como de los vínculos de familia, las emociones, las mujeres, las sustitutas maternas en el lugar de trabajo e incluso la propia carne mortal. 

Existe  una profunda ambivalencia en esta primera etapa de la aparición del concepto solar en la vida y muchas personas se quedan ahí atascadas, en el umbral, luchando toda la vida contra la Gorgona, la Medusa, la dragona femenina.  Así se puede observar como todos estamos familiarizados con el sentimiento de encontrarnos atrapados entre la necesidad de ser amados y queridos y la necesidad de defender con lealtad nuestros propios valores.  La pelea con el dragón tiene muchos niveles emocionales, y puede darse cada vez que nos vemos enfrentados con este conflicto interior.
Uno de los mitos  primitivos más antiguos  que describen esta pelea con el dragón es el mito babilónico de la creación, representada como una batalla entre el dios del Sol: Marduk, y su madre, Tiamat: el océano de agua salada. Se trata de una personificación de la madre primordial creadora del mundo bajo la forma de un monstruo marino.  Tiamat es a su vez la dadora de vida y las fauces de la muerte que devora todo lo que ella misma crea.  Este mito viene a ser una antigua descripción de nuestras primeras experiencias uterinas,  del posterior proceso de nacimiento y  separación, que constituye una amenaza para la vida de la criatura.  En el principio  de los tiempos, antes de que el cosmos manifiesto llegara a existir, Tiamat y su consorte, Apsu: el océano de agua dulce, contenían dentro de sí a sus hijos, es decir a todos los dioses menores.  Tiamat se aburrió de su bulliciosa progenie y, enfadada, se propuso aniquilarlos. Pero sus hijos descubrieron el plan  y Marduk , el dios Sol, el más fuerte y audaz de todos ellos, mató a su padre Apsu y retó a Tiamat a un combate a muerte.   Le clavó en la garganta sus flechas llameantes y la destruyó; después creó la bóveda celeste  con su cuerpo y por debajo de esta  colocó a la tierra.  Así tuvo lugar la creación del mundo manifiesto para la mente de aquellos primeros homínidos de nuestra cultura que sintieron la necesidad de  explicarse su entorno.

Esta antigua narración resulta un retrato completo del proceso del individuo solar que emerge tanto de la oscuridad del útero como del inconsciente colectivo.  Como sucede en los sueños, se pueden  interpretar todos los personajes del mito como los de una historia que se desarrolla en nuestro interior.  Tiamat y Marduk están vivos dentro del niño y el adulto. Ambos  luchan con el problema de la separación de la madre.  Marduk, el principio solar, debe luchar contra  la fuerza regresiva de su propia avidez lunar, y mientras esta pugna continúa, las necesidades de la naturaleza instintiva son experimentadas como algo amargo (el agua salada), monstruoso que puede poner en peligro el propio desarrollo, entendiendo este concepto como una forma de vida.   El resultado de su victoria sería la creación de su propio mundo. Esta podría ser otra  manera de describir la formación de la realidad individual.

 Los mitos pueden representar tanto imágenes de sentimientos como modelos de desarrollo, y quizás alguno de  nosotros pueda reconocer en sí mismo  la etapa evolutiva que describe la historia de Marduk y Tiamat.  Se trata de nuestra permanente batalla contra la inercia, la apatía, el estancamiento y la adicción de la que en pequeña escala obtenemos experiencia a través de  escaramuzas cotidianas, como por ejemplo algo tan banal como seguir una dieta, realizar un programa de ejercicios o un curso difícil.  También se podría encontrar o en la pugna por dejar una relación o un matrimonio insatisfactorio, pero compulsivo, o alejarse de  una familia en la que confiamos pese a ser devoradora.  Marduk es la voz del “yo soy” (concepto de identidad)  y  aunque esta unidad con la madre oceánica quede destruida, la creación de su propia realidad y de  valores individuales vendría a reemplazarla.
En algunos mitos, el Cruce del Umbral no se trata de la lucha con un dragón, sino que implica la muerte real del héroe, previa su transformación o resurrección.  Es el caso de Dionisos y de Jesús: ambos son destruidos, porque sólo pueden asumir su verdadera forma de redentores divinos mediante ese desmembramiento ritual.  En estos relatos, el héroe se ve sometido a grandes sufrimientos que  consumen su parte mortal.  Este proceso viene a ser parejo al de la pelea con el dragón, pero visto desde una perspectiva más compleja.  En la historia ARCAICA de Marduk y Tiamat, quien soporta el sufrimiento y la desmembración es la madre-dragón mientras que la experiencia de Marduk se limita únicamente a la victoria.  Sin embargo tanto en el relato dionisíaco, como en el cristiano, el dios es quien tiene la experiencia del sufrimiento porque la madre—dragón se trata de su propio cuerpo, ese cuerpo  que debe transformar o liberar de la presión de la servidumbre instintiva.  Es posible ver esto como una especie de proceso evolutivo que opera allí donde, en los mitos más tardíos, se revela el significado más profundo de la lucha con el dragón.

La lucha con el dragón se trata de una representación noble y heroica a gran escala.  Su imagen se apodera de nosotros y reaparece constantemente en el cine, en películas como Alien, por ejemplo amen de tantos otros  relatos de horror en que el héroe combate contra  hombres lobo, vampiros, demonios y duendes diversos del mundo subterráneo de Hécate.  Sin embargo, la experiencia interior viene a ser como una especie de desmembramiento o de crucifixión, porque al separarnos del cuerpo físico sufrimos. Al emerger el SOL INTERIOR personal podría  persistir un problema de sufrimiento, de soledad, aislamiento, culpa y enemistad por parte de otras personas.  Si negáramos este proceso de sufrimiento, entonces necesitaríamos encontrar afuera un dragón sobre quien proyectar nuestro propio dolor. Es decir alguien o algo, a quien culpar de nuestra incompetencia al respecto. 

La imagen mítica de la crucifixión resulta uno de los símbolos más poderosos de nuestro aislamiento y nuestra alienación en la cruz de la materia.  (El ángulo de 90º es el que más resistencia ofrece para  sustentar  materia, la cruceta del masón-constructor).  En este estado siempre nos hallaremos  desamparados. No hay hogar donde retornar, ni abrazo que nos consuele, ni grupo u organización que pueda servir de paliativo.  Se trata de un puro estado existencial de la identidad que puede decirnos mucho sobre la razón por la cual EL SOL SOLO EMERGE EN LA MITAD DE LA VIDA, cuando todas las cualidades del individuo han tenido la oportunidad de materializarse o manifestarse, cuando la persona ya  puede ser lo suficientemente fuerte y formada como para afrontar el reto.  El problema de la soledad, que acompaña siempre a cualquier expresión individual, es el significado más profundo del Cruce del Umbral en el mito del héroe, y reúne nuestras mayores angustias sobre la separación y la perdida, porque  siempre existe el riesgo de que, si emergemos, ya nadie pueda volver a amarnos.  Por ello la batalla con el gemelo oscuro, la lucha con el dragón y el desmembramiento o la crucifixión resultan ser imágenes del hecho de asumir la carga del propio ser independiente, que es la primera etapa importante del viaje solar.  Entonces, el héroe estará equipado para perseguir el auténtico objetivo de su búsqueda, porque habrá demostrado que puede valerse solo.

El Sol, encarnación del héroe mítico, se esfuerza por conseguir la recompensa final, un núcleo indestructible de identidad que justifique  y de valor a la existencia.  Sin embargo tanto HÉROE como PREMIO SON, EN REALIDAD LO MISMO.  El tesoro es el núcleo esencial del héroe, su lado divino que siempre se encontró oculto en el interior de su cuerpo mortal.  Esto puede sonar enormemente abstracto, pero el sentimiento de ser un yo real, sólido e indestructible viene a ser algo muy precioso  y mágico y también harto difícil de alcanzar.  Cada situación vital en la que somos llamados a separarnos y a defender nuestros propios valores y objetivos va forjando poco a poco el concepto de mismidad, y cada vez que lo hacemos sufrimos por ello, porque a la “continua madre-dragón interior” siempre habrá  que combatirla una y otra bajo diferentes disfraces.

A veces el tesoro del héroe puede representar una  especie de novia, y el final de la búsqueda consistiría  el “hieros gamos”, el matrimonio sagrado, donde tanto héroe como desposada deberán habitar en el mismo cuerpo, es decir que antes de encontrarla en el exterior deberá haberla encontrado dentro de sí mismo. De este modo el héroe divino  completa su condición humana con el patrón femenino de su interior y viceversa si se tratara de heroína.
Al exteriorizar  el mito del “hieros gamos” en el plano más superficial y convencional  se crearía  una dinastía de la descenderían famosos reyes y reinas, todos los cuales portarían  en las venas algún ápice de la sangre de los inmortales gracias a la paternidad divina/solar del héroe.  En la época pagana, muchos gobernantes pretendían portar algo de dicha sangre divina.  Es por esta razón que Julio César afirmara que descendía de la diosa Venus por la vía de uno de sus hijos, el héroe Eneas, fundador de Roma.  Se repite tan alocada historieta  en  “The Holy Blood and the Holy Grail” (Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln Londres 1982, Nueva York 1983)  (La sagrada sangre y el santo Grial). Sus lectores sabrán que en Francia existe una sociedad secreta que cree que el pretendiente al trono francés que ellos proponen desciende de Jesús, el cual  se  acabó casando con María Magdalena.  Todo lo anterior, incluyendo elucubraciones de lo más viperino demuestra, de nuevo,  que  la descendencia del dios por mediación del héroe semidivino se trata de una cuestión arquetípica. Algo que incluso hoy sigue siendo para nosotros, a nivel inconsciente y sin saberlo, un símbolo muy poderoso.

Un aspecto del matrimonio sagrado y de la fundación de una dinastía parece ser el arraigo de la semilla divina en la vida mortal a través de la continuidad de las sucesivas generaciones y ello implicaría que la luz de la divinidad  viviría eternamente a través de su estirpe. De  dicha creencia   proceden tantos siglos de reinados y dirigentes banales. Las multitudes han asumido las deterioradas  formas externas y las han elevado a un nivel tan banal como el de su consciencia. (Hollow men)  Desde el punto de vista psicológico también existe una correlación  con la arquetípica ansiedad masculina por tener un hijo varón que  expresa el nivel más básico de la supervivencia solar del impulso biológico.
Pero también existen niveles más profundos.  Si vivimos el concepto solar tan plenamente como nos sea posible, podemos tener el sentimiento de que nos hemos asegurado nuestra mínima porción de eternidad al ofrecer al colectivo algo que tiene un valor perdurableHabremos dado a la vida algo de nuestra propia vida.

 LA LUNA tiene su propia NECESIDAD INSTINTIVA de tener hijos, que refleja la continuidad natural de la vida sobre la tierra.  El ANHELO DE PROGENIE SOLAR REFLEJA LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD.  Sin embargo para muchas personas la progenie no se trata del único canal a través del cual el impulso solar que tienen para expresar  aunque este pueda parecer de lo más natural.  Algunos optan por no tenerlos o sencillamente no pueden tenerlos, es entonces cuando resulta  sumamente importante encontrar otra dimensión por la que canalizar su impulso solar; poseen el anhelo del artista de crear algo indestructible, un hijo interior de la imaginación que sobreviva a su creador y aporte a las generaciones futuras lo esencial de su ser o de su visión.  Otras personas  se conforman con plantar árboles aun sabiendo que no estarán para ver cuando el árbol llegue a su madurez  pero el acto de plantar algo y verlo crecer  suple ese impulso.

El mito del padre enfermo o herido  representa  la imagen de un deterioro espiritual, de pérdida de esperanza y de fe.  En este contexto resulta interesante recordar a Jung  que se sintió impulsado a redimir la fe perdida de su padre, pastor protestante, (curiosamente la misma profesión que la del padre de Sören Kierkegaard) devolviendo la vida de una manera nueva a los símbolos cristianos.  Cuando publicó su “Respuesta a Job” suscitó una considerable hostilidad  a través de su brillante análisis al enunciar de forma simplista que la necesidad de la encarnación crística se generara en el hecho que Dios Padre embarró un poco las cosas con respecto a Job,  dedujo que la relación paternal de la deidad con el género humano resultaba imperfecta y carente de compasión lo cual haría  que la deidad reconociera  la necesidad de redención  mediante el sufrimiento de su único hijo.

Por lo tanto, así como la LUNA REPRESENTA UNA SUSTANCIA ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRA MADRE EN EL NIVEL INSTINTIVO, EL SOL ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRO PADRE A NIVEL CREATIVO  QUE SOLO PUEDE LLEGAR A FRUCTIFICAR ADECUADAMENTE A TRAVÉS DE MUCHAS GENERACIONES DE ESFUERZO SOLAR.
El premio del héroe no siempre ha de ser el “hierosgamos” sino que en otras ocasiones se encuentra representado por determinado ELIXIR SAGRADO que deberá conseguir.  Este tema no solo aparece con regularidad en los cuentos de hadas sino también en mitos como el del Gilgamesh babilónico, quien hurtó una rama del ÁRBOL DE LA INMORTALIDAD o el de Prometeo, que robó el FUEGO SAGRADO de Zeus o el de Jasón como ladrón del VELLOCINO DE ORO.  Dicho elixir generalmente se encuentra en manos de un monstruo, dragón, hechicero o brujo y el héroe debe escamoteársela y devolverla a la vida ordinaria.  LA NATURALEZA ILÍCITA DE LA MISIÓN DEL HEROE  puede decirnos mucho sobre los conflictos y dilemas inmanentes a la necesidad del plantear la necesidad de expresar EL  ASPECTO SOLAR.
En la actualidad la soledad  y la enemistad por parte de la gente resultan equivalentes emocionales a los peligros con los que se enfrenta el héroe arquetípico en sus pugnas, el problema de la culpa (o del consiguiente miedo a las represalias) que implica conseguir el heroico elixir de la vida.  Es como si hubiera algo ilícito en el hecho de llegar a ser uno mismo, porque ello implicaría  “robar” algo de la psique de la masa, algo que era propiedad común del inconsciente colectivo.  Este dilema puede vestirse fácilmente con un atuendo político, aunque la esencia  verdadera de toda ideología política se ha de hallar en última instancia en los individuos que la formulan.  Cuando más separados nos sentimos, más intensa es nuestra vivencia de un sentido arquetípico de culpa, habida cuenta que el término “guilt” proviene de una raíz anglosajona que significa “deuda”. Y un profundo sentimiento de estar cancelando una deuda, bien sea con la madre, la familia y la colectividad, aparece junto con cualquier acto de creación individual que nos separa de ellos.
Existen muchas personas que tienen miedo de expresar las potencialidades de las que se saben poseedoras porque en algún nivel temen la separación de la psique familiar que tal expresión llevaría consigo.   Liberarse en la medida suficiente para trascender el círculo familiar, especialmente si los propios padres estuvieron bloqueados y fueron personas reprimidas y/o sofocadas.  Ello viene a ser  equivalente de la lucha con el dragón mencionada anteriormente.  Estas personas sienten que más les vale quedarse dondequiera que estén, aunque se sientan  frustrados prefieren saber que el CORDON UMBILICAL  Y  SU HECHIZO LUNAR sigue intacto.  “Después de todo”, les dirá  la voz interior del colectivo inconsciente, “¿Quién te crees ser? ¿Qué derecho tienes a llegar a ser algo que tus padres jamás pudieron ser después de todo lo que sacrificaron por ti?” 

En torno de la expresión del Sol, existiría, pues, una dosis considerable de culpa porque expresarlo significaría robar un elixir que pertenece a todo el mundo…aunque permanezca sin usar.  Dicho elixir no puede hacer nada en el nivel de la masa mientras no llegue un héroe que sepa qué hacer con él; pero el hecho de que un individuo lo posea significa, que al menos inicialmente, se lo arrebató a la masa.   Sin duda alguna, una de las tareas del héroe es devolver, al final del cuento, algo a la  colectividad, pero esto no mitiga el sentimiento inicial de pecado.

En el ciclo wagneriano del “Anillo del Nibelungo”, el dragón-gigante que guarda el oro yace durmiendo (inconsciente) sobre su tesoro y seguiría haciéndolo durante toda la eternidad de no aparecer el héroe-ladrón.  El oro solar se trata de un potencial humano, común a todos nosotros pero si se encuentra enterrado en el inconsciente siempre permanece en estado potencial.   Se necesita a un individuo que consiga hacer efectivo el elixir.  Sin embargo dicha acción se trata de un robo y el héroe sufre por ello.  De ahí que deba retornar como aportador de cultura y así sentir que puede saldar su deuda; POR  TANTO EL HÉROE SIENTE QUE DEBE CONVERTIRSE EN REDENTOR DE SU PUEBLO SALDANDO DE ESTA MANERA LA DEUDA EN QUE INCURRIÓ AL ROBAR UN ELIXIR QUE  (TRISTEMENTE para nuestro hero@) TAN SOLO PUEDE UTILIZAR PARA SÍ MISMO  PORQUE AL RESTO, AUN INCONSCIENTE, NO LE SIRVE.

Pero el héroe siente que debe algo a la psique de la masa y a cambio debe crear algo original.  LA CULPA APARECE COMO EL  ROSTRO DE LA SOMBRA DEL ALTRUISMO, y  siempre  se suele encontrar instalada junto al impulso de redimir,  un motivo demasiado  inconscientemente poderoso en las profesiones que se basan en ayudar a los demás.
El mismo tema aparece  en el relato bíblico de Adán y Eva, porque también ellos son encarnaciones del héroe solar.  La manzana que da el conocimiento del bien y del mal es el fruto de la conciencia, que inevitablemente nos aparta de la fusión con Gea.   Ellos rogaron algo que previamente sólo pertenecía a  Dios, elixir que sólo pertenecía a Dios, un elixir que permanecía en el Árbol sin que nadie lo cogiera ni se lo comiera.   Fueron castigados y no pudieron volver al Paraíso hasta que el héroe-redentor solar apareciera, en la figura de Cristo, a pagar sus deudas
.
 Una vez que el sol haya  empezado a brillar en el interior el hero@ no podrá volver a entrar por las puertas del paraíso exterior a menos que encuentre  en su propio interior a un redentor que pueda rescatarle saldando la deuda imaginada.  Lo lamentable es que, por lo común, nos sigamos empeñando en encontrar el paraíso en el exterior.
El mito solar del héroe no se nos da una sola vez en la vida, sino que compite continuamente en muchos niveles o planos, este difícil proceso de retorno sigue a cada acto de creación y de triunfante autorrealización.  A veces el retorno se refleja como una época de depresión, porque la realidad mundana contrasta dolorosamente con las grandes tareas interiores a las que algún@s se han acabado entregando.  Así nos encontraremos que para los temperamentos fogosos (puesto que el  SOLaridad  representa  fuego por excelencia)  este regreso a la vida ordinaria puede resultarle especialmente difícil porque le parece muy aburrida, y es probable que el perillán héroe de fuego se encuentre planeando su próxima búsqueda antes de haber terminado la anterior.






1959


1961


miércoles, 12 de abril de 2017

Así habló Zaratustra

Documental Humano, Demasiado Humano Friedrich Nietzsche hd

Así habló Zaratustra. Un libro que me atrajo durante la  adolescencia como una abeja a la miel.  Por supuesta la leí   varias veces, luego la olvidé.  Me dediqué a la devolver vida a la  vida. Este sacrificio  mental en favor de la biología, seguramente me mantenga bien anclada a la realidad de la materia que me conforma.                                                  
http://www.alejandriadigital.com/2016/05/10/asi-hablo-zaratustra-de-friedrich-nietzsche-en-pdf-obra-de-dominio-publico-descarga-gratuita/

martes, 7 de marzo de 2017

SOBRE ILUSIONES DIVERSAS


https://www.youtube.com/watch?v=MlOYSNuy-JM

En contraposición al siguiente video: ANUNCIO 2017 DE CAMPOFRIO

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¿Será alguna suerte de fortuna que las personas no se percaten de tanta manipulación?



lunes, 6 de marzo de 2017

THIS TIME IS DIFFERENT

 THIS TIME IS DIFFERENT.  EIGHT CENTURIES OF FINANCIAL FOLLY.



También le traía el libro que andaba leyendo  esos días, para que ella le echara un vistazo y durante cierta conversación ante viandas diversas se aseguró  bien que, cuanto menos, lo ojeara.  Finalmente le buscó cierto artículo al respecto, para que se  acabara de enterar bien sobre lo básico. Todo muy didáctico. Tenía gracia la forma en que seguía   el ejemplo que  había recibido.

Huelga decir que se trataba un economista por vocación, de esos que desde los dieciseis años  tuvo clara su vocación: el arte de administrar. Tras haber barajado diversas posibilidades, descubrió  que le apasionaba la economía social y por ende la política.  Afortunadamente trabajaría  en el mismo sector que cursó sus estudios, el público, lo cual, dados los tiempos que corrían suponía disponer de un as bajo la manga, una especie premio gordo de la vida, una especie de paragüas protector.
La mayoría de sus compañer@s habían llegado a su facultad por descarte  mientras  él lo hizo por vocación lo cual se confirmaba conforme  avanzaban los cursos.   ¡Menuda diferencia de actitud existe entre  quienes ejercen una vocación por convicción y devoción; es decir entre vocacionales,  y  circunstanciales.  Estos últimos generalmente eran derivados, por descarte, al sector privado con mayor o menor fortuna!  

Tras dedicar sus esfuerzos durante menos de un año de a cierta “multinacional” y  la abandonó desencantado. Corría la década de los años noventa del pasado siglo y asumiendo los riesgos económicos que le suponía, se encerró  para prepararse una oposición que al menos   garantizara los garbanzos. Tras un año de “codos” se aseguró un pequeño sueldo si bien antes de un año  había acabado por emigrar, con gran satisfacción de su progenitora .  Todo se había reducido a seguir  la llamada de la sangre, de su instinto natural, aquel bajo el que fue engendrado. Contenía sangre de emigrante instintivo, de nómada feliz, la que transcurre feliz cuando la lejanía deja de ser dolorosa para convertirse en gozosa, donde la valentía de la adaptación prima por encima de todo estancamiento más o menos acomodado.

domingo, 5 de marzo de 2017

CONCIERTO PARA VIOLIN EN RE MAYOR OP.61

http://la-musica-de-las-esferas.blogspot.com.es/

https://vimeo.com/200201224

SOBRE LA CREACIÓN ARTÍSTICA  - LA MÚSICA

El arte es creación de belleza y esta es abstracta, no concreta como sustancia o forma.  En este sentido la belleza se convierte en sinónimo de verdad y bien.  El arte provee  a la religión de su más bella y pura vestimenta.  Alcanza su más elevada función y adquiere su más valioso significado cuando se convierte en el vehículo de la belleza espiritual.  La visión exquisita y el sonido encantador resultan puente de  elevación espiritual.  En su más alto nivel el arte verídicamente inspirado se podría  convertir en un sustituto de la religión.
El artista intenta comunicar a los otros lo que siente que procede de lo más elevado, como si de una fuente divina se tratara y le inspirara; es entonces cuando él se convierte en un mero vehículo; es simultáneamente receptivo y expresivo.  Es más, necesita escaparse de la celda de su pequeña personalidad, como lo haría un místico, para estar mentalmente receptivo.  En ese momento más que persona  parece convertirse en médium, es decir en "intermediario" o "mediador".

Tanto arte como misticismo pueden llegar a ser  expresión de la búsqueda humana de algo superior a lo ordinario.

Se ha dicho que la música es la más elevada de todas las artes ya que habla a nuestros corazones más directamente que la más inspirada de las poesías pudiera hacerlo.  Puede expresar la experiencia mística mejor que las palabras, que necesitan de su tiempo para permearnos y ser entendidas.


Tolstoi dijo lo siguiente acerca de la música: “Hay más alma en los sonidos que en los pensamientos”.

La mente fatigada encuentra en la música un tónico y las emociones su inmediato consuelo.  Es intangible y espiritual, contiene la llave (clave) del corazón humano.  Puede elevarnos sobre las miserias de la vida más fácilmente que las otras artes, pues estas nos hablan de sombras mientras que la música nos habla directamente de la esencia, que es algo más sutil que el intelecto. 


En las congregaciones religiosas con música de concierto, el hombre encuentra el refugio más exaltado para el gris realismo de su prosaica vida.  Tal música por si misma puede interpretar sus sentimientos más etéreos, suprimir los ecos de sus actividades mundanas.  La música de expresión al genuino fervor místico, grave reverencia, profunda humildad y absoluto retiro de las luchas del quehacer diario.